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La influencia afroperuana en la gastronomía peruana contemporánea

November 6, 2025

La gastronomía peruana es celebrada globalmente como una de las más innovadoras, diversas y sabrosas del mundo. Chefs peruanos como Virgilio Martínez, Pía León, Gastón Acurio y Mitsuharu Tsumura han posicionado a Perú en la élite culinaria internacional, con restaurantes incluidos en listas de “50 Best Restaurants” del mundo. Sin embargo, lo que frecuentemente permanece en la sombra es que esta excelencia gastronómica no sería posible sin la profunda y penetrante influencia afroperuana que, desde la época colonial, transformó la relación del Perú con la comida, los ingredientes, las técnicas y los significados culturales de alimentarse. Cada plato icónico peruano que celebramos hoy contiene, en realidad, capas de historia afroperuana que han sido frecuentemente invisibilizadas o desatribuidas. Entender la gastronomía peruana contemporánea requiere, entonces, reconocer que es fundamentalmente una gastronomía construida en diálogo con—y frecuentemente derivada de—la creatividad culinaria de comunidades africanas que fueron forzadas a Perú bajo las peores circunstancias posibles.

Los orígenes: La cocina de la resistencia y la creatividad extrema

La cocina de los esclavos: Del descarte a la excelencia

La historia de la influencia afroperuana en la gastronomía comienza con una paradoja profunda: los esclavos africanos traídos forzadamente a Perú durante los siglos XVI y XVII fueron asignados responsabilidades culinarias en las cocinas virreinales de Lima, el Callao, Cañete, Chincha e Ica. En estas posiciones, frequentemente los cocineros esclavos trabajaban con los descartes que las clases pudientes europeas despreciaban: vísceras de animales, huesos, sangre, partes duras de vegetales, fragmentos considerados no comestibles.

Esta imposición brutal, paradójicamente, fue el crisol de la creatividad culinaria afroperuana. Los cocineros africanos, armados con conocimiento culinario traído de sus lugares de origen y con una necesidad urgente de transformar alimentos “basura” en comidas nutritivas, crearon técnicas revolucionarias. El resultado fue la emergencia de platos que, aunque nacidos de la marginalización, demostraban una sofisticación técnica y una complejidad de sabores que rivalizaban con—y frecuentemente superaban—la cocina europea contemporánea.

Ingredientes recuperados del desprecio

Lo revolucionario de la cocina afroperuana primitiva fue su transformación fundamental de lo que era comestible. El corazón de res, considerado incomible por europeos, fue convertido por cocineros afroperuanos en los legendarios anticuchos, adobados con ajíes, especias y vinagres para crear un platillo de complejidad aromática extraordinaria. El mondongo (tripas de res), la sangre, el hígado, los riñones, los bofe (pulmones): todos estos órganos internos fueron elevados a categoría de manjar a través de técnicas culinarias sofisticadas.

El chef Carlos Holsen, estudioso profundo de la cocina afroperuana, explica que durante los primeros años de la colonia, los platos netamente africanos elaborados por los esclavos en sus contextos originales desaparecieron casi completamente, reemplazados por fusiones forzadas con ingredientes peruanos e imposiciones españolas. Sin embargo, algo revolucionario ocurrió: en lugar de desaparecer, estas recetas se transformaron en nuevas creaciones que no eran simplemente “africanas modificadas” ni “europeas adaptadas”, sino algo completamente nuevo—una cocina que llevaba las sensibilidades afroperuanas pero que incorporaba ingredientes andinos y técnicas españolas.

Platos emblemáticos: La arquitectura de sabor afroperuana

Anticuchos: Del descarte al símbolo nacional

Los anticuchos representan quizás la expresión más pura de la historia culinaria afroperuana. Este plato, ahora considerado un símbolo gastronómico del Perú, consiste en pequeños trozos de corazón de res marinados en una pasta compleja de ajíes (típicamente ají panca rojo y ají mirasol amarillo), ajo, comino, orégano, vinagre y frecuentemente cerveza negra, luego ensartados en brochetas y asados a la parrilla.

La atribución específica de los anticuchos a la cocina afroperuana es histórica: fue la población africana humilde la que desarrolló la técnica de transformar el corazón de vaca—órgano rechazado por la élite española—en un manjar apetecible. Con el tiempo, los anticuchos evolucionaron desde comida de esclavos a comida de mercados populares, y ahora son servidos en restaurantes de alta categoría, representando una trayectoria culinaria que es, simultáneamente, una trayectoria de dignificación social.

La marinada de los anticuchos ilustra perfectamente la naturaleza del mestizaje culinario afroperuano: los ajíes son ingredientes andinos pre-incaicos; el vinagre es técnica española; el ajo y las especias reflejan conocimiento africano sobre preservación y complejidad de sabor; la técnica de asado a la parrilla fusiona métodos españoles de cocción con sensibilidades de control del fuego propias de tradiciones africanas. Así, cada bocado de anticucho es un archivo histórico comestible.

Tacu Tacu: La fusión resistente

El tacu tacu, plato típico de la costa peruana, consiste en una masa formada por mezcla de arroz y frijoles fritos juntos, frecuentemente acompañados por plátano frito y carnes variadas. Sorprendentemente para muchos, este plato tiene raíces africanas directas. Según historiadores gastronómicos, el tacu tacu representa la evolución de técnicas de cocina de rescate africanas: cuando quedaban remanentes de comidas preparadas en días anteriores, los cocineros africanos los transformaban en nuevas creaciones mediante refrito cuidadoso.

La combinación de arroz y frijoles es particularmente significativa: representa una comprensión profunda de proteína completa (arroz + legumbres = aminoácidos completos) que era central a la cocina africana. Cuando se añade el huevo frito encima, se completa una ecuación nutricional que los cocineros afroperuanos comprendían intuitivamente, generando un plato que es simultáneamente nutritivo, delicioso y económicamente accesible.

Carapulcra: La sofisticación de lo aparentemente simple

La carapulcra, guiso a base de papas secas (chuño), maní y carne, representa otra manifestación extraordinaria de creatividad culinaria afroperuana. Este plato, que requiere conocimiento sofisticado sobre técnicas de deshidratación y rehidratación de ingredientes, combina elementos andinos (chuño y papa) con técnicas africanas de preparación lenta y complejidad de sabores. El uso del maní—ingrediente de probable origen africano aunque cultivado en América precolombina—añade capas de riqueza aromática.

Lo notable de la carapulcra es que es un plato que aparenta simplicidad pero que requiere conocimiento técnico profundo: la dosificación correcta de agua, los tiempos precisos de cocción, el balanceo del guiso de modo que ni se seque ni quede aguado, el manejo del maní para que proporcionase cremosidad sin resultar en una pasta uniforme. Estos requisitos técnicos revelan que la cocina afroperuana no era simplemente “comida de pobres” sino cocina sofisticada desarrollada bajo restricciones económicas extremas.

Sangrecita: Nutrición y dignidad

La sangrecita, preparada con sangre cocida de pollo o res, picada finamente y rehogada con cebolla, ají, ajo e hierbabuena, es quizás el plato que más claramente ejemplifica la transformación afroperuana de lo rechazado en lo valorado. Durante la colonia, la sangre era considerada desecho. Los cocineros africanos comprendieron que contenía hierro y proteína esencial, particularmente importante en contextos de desnutrición sistemática.

La técnica de preparación de la sangrecita es reveladora: requiere cocción inicial cuidadosa para evitar textura gomosa; requiere picado fino y uniforme; requiere sofrito equilibrado de aromáticos; requiere adición precisa de ingredientes frescos (cebolla china, hierbabuena) al final para mantener texturas y sabores contrastantes. Esta sofisticación técnica transforma algo que podría haber sido repugnante para paladares coloniales europeos en un plato de complejidad gastronómica genuina.

La sangrecita es ahora reconocida como alimento funcional valioso para el tratamiento de anemia, permitiendo que los cocineros afroperuanos sean reconocidos retroactivamente como pioneros de lo que hoy llamaríamos “gastronomía funcional” o “medicina a través de la comida”.

Cau Cau o Mondonguito: La arquitectura del guiso

El cau cau, guiso de mondongo (tripas de res), papas y ají amarillo, es otro ejemplo extraordinario de transformación afroperuana. El mondongo fue ingrediente profundamente rechazado por europeos pero comprendido por africanos como fuente valiosa de colágeno, proteína y nutrientes. La preparación requiere limpieza intensiva, blanqueado previo, cocción lenta extendida (hora y media aproximadamente), y un sofrito aromático final que integra el ají amarillo, comino, hierbabuena y leche.

Lo fascinante del cau cau es su estructura técnica: la adición de leche al final no es simplemente sabor sino química culinaria precisa, donde la caseína se integra con los ácidos del ají y la gelatina del mondongo para crear una textura y sabor final imposibles de conseguir sin esta fusión cuidadosa. Este tipo de comprensión técnica subraya que la cocina afroperuana no era empírica sino basada en conocimiento culinario profundo.

Rachi y Chanfainita: Órganos elevados a arte

El rachi (preparación de riñones de res) y la chanfainita (hígado con ingredientes variados) representan expresiones aún más especializadas de la cocina de casquería afroperuana. El rachi requiere comprensión de cómo limpiar y preparar riñones para eliminar completamente sabores desagradables; requiere marinada precisa; requiere cocción rápida a fuego alto para evitar texturas gomas. La chanfainita requiere técnicas incluso más sofisticadas porque integra múltiples órganos internos (hígado, riñones, bofe) con vegetales, requiriendo tiempos de cocción diferenciados para cada componente.

Influencias en la construcción de la cocina peruana moderna

La trasformación del ceviche: La contribución afroperuana invisibilizada

Aunque frecuentemente se describe el ceviche como fusión de técnicas españolas (marinación en ácido), ingredientes andinos (papas, camote) e influencias japonesas (importancia del pescado crudo en la era moderna), la historia es más compleja. Los africanos fueron marineros, pescadores y conocedores de técnicas de preservación de pescado. Es probable que técnicas afroperuanas contribuyeran a la sofisticación de la marinada, al desarrollo de variaciones regionales, y al refinamiento de proporciones.

En la época contemporánea, chefs como José del Castillo, conocido por su enfoque en ceviches innovadores, trabajan dentro de una tradición que, aunque no siempre lo reconozca explícitamente, construye sobre metodologías desarrolladas por cocineros afroperuanos durante siglos.

Contribuciones técnicas fundamentales

La cocina afroperuana contribuyó varias innovaciones técnicas fundamentales a la gastronomía peruana:

Fritado: Técnica de freír alimentos (carnes y vegetales) desarrollada por africanos e incorporada profundamente en la cocina peruana. El arroz con pollo, por ejemplo, incorpora frituras y condimentos derivados de esta tradición africana.

Guisado lento: Técnicas de cocción lenta, extended simmering, y integración de sabores complejos derivadas de tradiciones africanas de preparación de alimentos.

Marinada aromática: La sofisticación de marinadas usando múltiples ajíes, vinagres, especias y vinos requiere conocimiento que africanos contribuyeron significativamente.

Transformación de rechazos culinarios: La capacidad de convertir partes descartadas en manjares es quizás la contribución técnica más importante, uno que inspiró la filosofía moderna de “nose-to-tail cooking” que chefs contemporáneos celebran como innovación revolucionaria.

La gastronomía afroperuana en la contemporaneidad

Restaurantes dedicados a la cocina afroperuana

Aunque la cocina afroperuana ha sido parcialmente invisibilizada en contextos de alta gastronomía, existen espacios donde se recupera y celebra conscientemente. Restaurantes como Sabor de Morenas en San Luis de Cañete mantienen viva la tradición culinaria afroperuana, ofreciendo platos auténticos basados en recetas ancestrales. Estos espacios no son simplemente restaurantes sino espacios de preservación cultural donde las nuevas generaciones pueden aprender y los ancestros pueden ser honrados.

El trabajo educativo que estos restaurantes realizan es particularmente importante: colaboraciones con instituciones como la Pontificia Universidad Católica permiten que estudiantes comprendan que la cocina afroperuana no es folclórica sino una pedagogía gastronómica completa con principios técnicos, históricos y culturales profundos.

Chefs de alta cocina reinterpretando tradiciones afroperuanas

Aunque chefs como Gastón Acurio, Virgilio Martínez y Pía León no se identifican explícitamente como “chefs afroperuanos”, sus trabajos están profundamente enraizados en gastronomía afroperuana. Martínez, en particular, con su proyecto Central que “explora las diferentes altitudes del Perú a través de los ingredientes”, está trabajando dentro de una tradición donde la comprensión de ingredientes locales fue desarrollada por cocineros afroperuanos durante siglos.

Mitsuharu Tsumura, chef del restaurante Maido, aunque conocido por fusión nikkei (japonesa-peruana), trabaja dentro de frameworks culinarios donde la sofisticación técnica y la reinterpretación de tradiciones son centrales—principios que derivan parcialmente de cómo la gastronomía afroperuana operó bajo restricciones extremas.

Dulces y bebidas afroperuanas: La dimensión completa de la cocina

La influencia afroperuana no se limita a platos salados. Los picarones, postre limeño hecho con puré de zapallo y camote fritos y cubiertos con miel de chancaca (piloncillo), son herencia afroperuana. La masa requiere técnica precisa de incorporación de levadura, manejo de temperaturas de fritura, y timing exacto para conseguir exterior crujiente e interior tierno. La miel de chancaca, preparada con frutas, especias (canela, clavo de olor) y chancaca, es un acompañamiento de complejidad aromática extraordinaria.

El chinchiví, bebida afroperuana que es mezcla de pisco, jugo de naranja, jarabe de limón y hielo, representa innovación en el desarrollo de bebidas que combinan elementos españoles (pisco), frutas locales (cítricos) y técnicas de fritura de alcohol que reflejan sensibilidades africanas.

Sincretismo culinario: La integración de tradiciones

La cocina afroperuana contemporánea es un ejemplo vivo de sincretismo culinario: no es cocina “africana pura” (porque esa pureza fue imposibilizada por la colonización), ni es cocina “española modificada”, sino algo completamente nuevo. Esto refleja exactamente lo que teóricos han documentado sobre cómo poblaciones marginalizadas responden a opresión: no mediante negación sino mediante síntesis creativa.

Los ingredientes andinos (papas, maíz, ajíes, camotes) se han fusionado con técnicas africanas para crear platillos que ahora son considerados “identitariamente peruanos”. Simultaneamente, influencias españolas (vinagre, cerveza, especias llegadas a través del comercio español) se han incorporado de formas que ninguno de estos elementos por separado podría haber imaginado.

El reconocimiento tardío: De lo invisibilizado a lo celebrado

La reaparición de la cocina afroperuana en espacios públicos

El reconocimiento reciente de la cocina afroperuana como patrimonio cultural legítimo es relativamente nuevo. Durante décadas, esta gastronomía fue considerada “comida de pobres”, “comida callejera”, o simplemente invisible en historiografías gastronómicas nacionales. Sin embargo, en el siglo XXI, particularmente con el auge de la “gastronomía peruana” como fenómeno global, ha habido un redescubrimiento conscientemente político de raíces afroperuanas.

Festivales como Mistura ahora dedican espacios específicos a la cocina afroperuana. Restaurantes en barrios tradicionales afroperuanos como Cañete y Chincha han ganado visibilidad a través de programas de turismo gastronómico. Redes sociales y plataformas digitales han amplificado la capacidad de nuevas generaciones de aprender estas recetas que fueron transmitidas primarily de forma oral.

Académicos y documentalistas rescatando la historia

Historiadores gastronómicos, académicos, y documentalistas como Carlos Holsen han realizado trabajo crucial de recuperación historiográfica. La labor de estos investigadores ha permiti­do que la contribución afroperuana sea reconocida no como secundaria sino como fundamental. Investigaciones documentan cómo platos que durante décadas fueron atribuidos simplemente a “la tradición peruana” tienen raíces específicamente afroperuanas.

Los desafíos persistentes: Invisibilidad dentro de la visibilidad

A pesar del reconocimiento reciente, persisten desafíos significativos:

La atribución continua de crédito

Cuando celebridades chefs internacionales, o medios gastronómicos globales, documentan la cocina peruana, frecuentemente aun eliden las contribuciones afroperuanas. El ceviche sigue siendo descrito como “fusión española-andina-japonesa” sin reconocer contribuciones africanas. Los anticuchos son frecuentemente presentados como simplemente “comida criolla” sin contexto histórico afroperuano.

Disparidades económicas

Aunque platillos afroperuanos son ahora celebrados en alta cocina, los beneficios económicos no siempre fluyen hacia comunidades afroperuanas originarias. Cuando restaurantes de élite sirven carapulcra o anticuchos reinterpretados, frecuentemente facturan precios que comunidades afroperuanas no pueden acceder, creando una paradoja donde sus propias innovaciones culinarias son transformadas en productos de lujo que los excluyen.

Acceso a oportunidades culinarias

Aunque hay chefs afroperuanos talentosos, el acceso a educación culinaria formal, financiamiento para restaurantes, y cobertura mediática sigue siendo desproporcionadamente difícil para personas afroperuanas comparado con contrapartes europeas o de otras orígenes.

Hacia un reconocimiento equitativo

La gastronomía peruana contemporánea es, en sus aspectos más fundamentales, una gastronomía afroperuana. Los platos que Peru exporta al mundo como símbolos de identidad nacional—anticuchos, ceviches sofisticados, carapulcra, picarones—fueron creados, refinados y transmitidos por cocineros afroperuanos durante siglos. Cada platillo es un testamento a la capacidad humana de crear belleza, significado y excelencia incluso bajo circunstancias de opresión extrema.

Reconocer esta realidad no es simplemente un ejercicio de justicia histórica, aunque lo es. Es también entender que la excelencia culinaria peruana que el mundo celebra hoy es posible específicamente porque cocineros afroperuanos desarrollaron técnicas, comprensiones de ingredientes, y sensibilidades estéticas que forman el corazón de la gastronomía nacional.

La gastronomía peruana contemporánea tiene una oportunidad: continuar profundizando el reconocimiento de sus raíces afroperuanas, asegurando que los beneficios económicos y de prestigio de la celebración global de la cocina peruana fluyan equitativamente hacia comunidades afroperuanas, y permitiendo que nuevas generaciones de chefs afroperuanos tengan acceso a plataformas, financiamiento y reconocimiento internacional que les permita contar sus propias historias culinarias, no simplemente como arqueología histórica sino como innovación contemporánea viva.

Cada vez que alguien saborea un anticucho en Lima, que un restaurante internacional sirve un plato derivado de tradiciones afroperuanas, que un chef contemporáneo innova sobre recetas ancestrales, la historia afroperuana está presente en el paladar. Ese sabor complejo, esa complejidad aromática, esa sofisticación de técnica es, fundamentalmente, afroperuano. Reconocerlo es honrar no solamente el pasado sino el presente y futuro de la gastronomía peruana.